MIEDO AL DESCONTROL

Cuando se nos acontecen nuevas situaciones es más que lógico que sintamos miedo, es la incertidumbre del no saber qué va a pasar y sobre todo la sensación de no tener todo bajo control. Sientes que todo se desmorona y siguiendo a la lógica, llegas a la conclusión de que si sigues así al final acabarás mal, por lo que aún te aferras a la idea de que tienes que controlarlo todo y a todos. 

 

MIEDO A NO TENER EL CONTROL

Es más que justificable sentir temor ante esto, porque es cierto, no puedes controlarlo todo.

No puedes controlar a las personas: Puedes controlar tus emociones y conductas, pero no puedes controlar las de los demás. Tratar de caer bien a todo el mundo, o que una persona en concreto te quiera, o que todos los miembros de tu familia vayan por el camino que quieras hará que te frustres y te culpes a ti mismo por no logar tu propósito, cuando en realidad no es tu culpa, no puedes manejar las ideas y propósitos del otro.  Muchos pacientes, al darles pautas para saber realizar o denegar peticiones, o bien para afrontar conflictos, les asalta la duda “¿y si los demás no aceptan mi nueva actitud, y si me abandonan por ello?” Esperan que les garanticemos que haciendo lo que les decimos todo saldrá bien, sin embargo, no podemos asegurar nada porque no podemos controlar las reacciones ajenas, pero sí podemos controlar el cómo tomarnos nosotros su reacción.

No puedes controlar ciertas situaciones: Existen circunstancias totalmente ajenas a nosotros y que nos afectan indirecta o directamente, como una catástrofe natural, una ruina económica, padecer enfermedades…  Todo esto no lo elegimos nosotros ni podemos impedir que pase, pensar que de nosotros depende que todo salga bien es algo ilógico que conduce al malestar y a la frustración. Lo que si depende de ti es como afrontes esa situación y lo que harás al respecto.

 

 

QUE ES LO QUE PUEDO CONTROLAR

  • Autocontrol. Puedes controlar tus sentimientos para que estos no influyan negativamente en tu comportamiento. Dejarse llevar por las emociones nos arrastran a tomar malas decisiones, pues no pensamos con claridad y podemos incluso dañar a las personas de nuestro alrededor.  

  • Responsabilidad. Hazte responsable de tus actos, cierto que las decisiones de los demás nos influyen, pero no puedes dejarte arrastrar por ello, debes de tomar tus propias decisiones y responsabilizarte para llevarlas a cabo.
  • Flexibilidad. Adáptate a los cambios e imprevistos, porque los va a haber, cambia la manera de seguir con tu objetivo según las nuevas necesidades. 
  • Motivación. Es difícil seguir con las mismas ganas del principio, incluso habrá días que no sabrás porque sigues, pero debes de ser constante si quieres algo. 
  • Realismo. Habrá veces que no podrás seguir con lo que tenías en mente y deberás ser realista con la situación, por mucho que te duela a veces hay que dejar de persistir.

RECUERDA

No se puede abarcar todo, es imposible poder controlar todas las variables que existen a nuestro alrededor e intentarlo solo nos creará malestar. De lo único que se es dueño es de los propios pensamientos y emociones que nos surgen.

 

Zaida Bernabé

Psicóloga Col. Núm. 16017

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